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18 Oct 2019

El Obrero Latino

Del Piso Al Techo Hay Un Trecho”
 
Por: Rogelio Martínez Faz
 
Para: Latino Worker Safety Center – El Obrero Latino



El Obrero Latino

 
 

Todos habremos oído el dicho aquel que dice: Del dicho al hecho hay un trecho, para hacer diferencia entre lo que se promete a lo que se hace.

 
En el terreno laboral podríamos aplicarlo entre quienes prometen mucho sin trabajar lo suficiente y, los que hablan poco, pero lo hacen precipitadamente.  
 
Esta disponibilidad de ser trabajador entusiasta tiene sus riesgos. Para esto hay que citar otro dicho que dice: Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. O sea, al trabajar hay que echarle ganas, pero consientes de los riesgos para no ‘quemarnos’.
 
Dependiendo del tipo de trabajo es el riesgo. Es necesario usar equipo de protección personal (EPP): guantes, lentes, casco, botas… para prevenir peligros como caídas, quedar atrapado, ser golpeado, electrocutado, etcétera. 
 
Se tiene la creencia que los trabajos con más reincidencias de accidentes están en la construcción o en la industria general. Sin embargo, los riesgos se pueden presentar en cualquier lugar y en cualquier momento; en un lugar limpio, agradable y seguro, como sucedió en el Museo de Ciencia e Industria de Chicago el pasado 30 de septiembre. Cuando un trabajador quedo atrapado por un montacargas.
 
La comunidad latina en Estados Unidos tiene fama de ser muy trabajadora. De otra forma no se 
explica como la mano de obra de los “hispanos” es muy solicitada; garantía de cumplimiento sin tanto trecho (según La Real Academia Española, Trecho es: espacio, distancia de lugar o tiempo).
 
Algunos peligros pueden causar daño inmediato como golpes, otros toman tiempo que dañan la salud. Todos los trabajos requieren de entrenamiento de seguridad, no solo recomendaciones. Es aquí donde la comunidad latina debe de medir distancia y espacio para no entrar en áreas de riesgo con el afán de reducir tiempo.
 
Para nuestra comunidad no está en entredicho su disponibilidad al trabajo, son el entusiasmo y esas ganas que nos pone en riesgo, como descuidar ese trecho entre piso y techo.
 
Después de un accidente vienen las explicaciones de cómo y porque, cuando es una obligación conocer los riesgos antes de los accidentes. Estos se pueden dar por un descuido humano o falla mecánica relacionados a la negligencia, falta de precaución o información.
 
Hay reglas básicas que hay que seguir para minimizar las posibilidades de accidentes, como es cumplir con las normas de seguridad establecidas por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés).
 
El ímpetu de trabajar pasando por alto las recomendaciones de seguridad, como resolver los riesgos existentes y predecibles en cualquier área de trabajo, nos llevan a cometer descuidos.
 
Al parecer eso sucedió en el Museo de Ciencia e Industria donde el trabajador hacia una labor eléctrica y no calculo peso y resistencia cuando manipulaba en el sótano un montacargas de 2000 mil libras de peso. La plataforma cedió y cayo seis pies atrapando el brazo izquierdo del trabajador con una de las horquillas contra el subsuelo.
 
Por suerte después de 45 minutos fue rescatado, se encuentra en condición delicada pero estable. Por cierto, el 30 de septiembre fue el Día de la Familia y la Comunidad.  
Un dicho más: Más vale prevenir que lamentar. RMF