Change your language
20 Nov 2019

El “Raite” Sin Retorno

El “Raite” Sin Retorno



Por: Rogelio Martínez Faz

 

Para: Latino Worker Safety Center



La mayoría de la gente durante su vida laboral se ajusta a una rutina: días de trabajo, horas, lugar, trayecto, lonche, entre otras cosas. Aunque a veces se tiene la sensación de fastidio o cansancio, el tener un trabajo estable, aunque no sea un salario remunerado, es un alivio. Pero no libre de riesgos.

 

En Estados Unidos hay oficinas de empleo temporal que no ofrecen certeza de trabajo, menos libre de riesgos. Quienes recurren ahí por lo regular carecen de documentos legales para estar en Estados Unidos. Significa que tampoco tienen días seguros de trabajo, ni horas fijas, ni la misma ruta y, a veces el lonche se lleva a casa porque ese día no los emplearon.

 

En Chicago, durante uno de esos días cuando se va de madrugada a una de esas oficinas de empleo temporal –satffing-, la gente está en espera de ser llevado a una fábrica, donde el riesgo es mayor.

Los que son contratados ese día son transportados por un “raitero”, así les llama a quienes los llevan y traen en una camioneta van. Choferes a que su vez son contratados por las mismas oficinas de empleo. Es común que los trabajadores paguen por el “raite”, el “aventón".

 

El salario que reciben estos trabajadores por lo regular es el mínimo, mientras que la oficina de empleo cobra a la factoría un salario mayor, que es donde está el negocio. Con esto las empresas o factorías evitan tener trabajadores de planta a quienes deberían de darles aumento salarial, aseguranza, vacaciones, días de enfermedad, etc. Lo que no hace con los temporales.

 

El 8 de octubre se repetía esa rutina. Un grupo de trabajadoras y trabajadores eran transportados a las 4 de la mañana por una de esas van de la oficina a una factoría.

 

Este grupo de trabajadores durante el trayecto a su destino laboral, fue interrumpida por una decisión equivocada del chofer. El “raitero” se pasó un alto por ir atendiendo su celular para oír música, provocando un accidente de tránsito.

 

A la incertidumbre de ganarse la vida cada día, se sumaba una tragedia: uno de los pasajeros con el impacto salió despedido del vehículo resultando muerto, otros cuatro fueron transportados al hospital.

La seguridad laboral en el sitio de trabajo está claramente definida: Planeamiento, entrenamiento y uso de equipo de protección personal. Sin embrago, por abuso o negligencia de empleadores se crea un ambiente propicio para accidentes, donde un descuido le sigue un drama. Y este puede ser en el trayecto.

 

El imprevisto causado por un error humano, o más bien, por una irresponsabilidad, nos hace recapacitar a todos al no tomar medidas para evitarlo cuando somos testigo de ello.

 

Pero ¿en este caso quien paga los daños? Se perdió una vida. No fue en el trabajo, los trabajadores no tienen documentos, no hay aseguranza y, para colmo el chofer tenía la licencia de manejo suspendida y el automóvil no estaba cubierto por una aseguranza. Además, el fallecido supuestamente no llevaba puesto el cinturón de seguridad. Después de un mes del accidente no hay respuestas.

 

Se supone que la ley HB 690 protege a todo trabajador en estas circunstancias. Sin embargo, empleados temporales sin documentos prefieren guardar el anonimato, además de cargar con la desgracia de perder a un ser querido que aportaba un salario inestable.

 

Muchos de nosotros no podemos negar que en algún momento hemos cometido una imprudencia consciente de hacerlo. Esos descuidos también en lo personal lo aplicamos en lugares de trabajo o, en el trayecto.

 

En el accidente donde perdió la vida este trabajador coincidieron factores que propiciaron un cambio en la ruta laboral y personal, donde la negligencia, la falta de capacitación o responsabilidad podría convertirse en un “raite” sin retorno.

 

[email protected]